Como tantas otras, es un valencianismo.
Quiere decir estallar, reventar.
Esclata la primavera, esclatan las flores y hasta esclatan las palomitas.
Esta dedicada a mi hermana, que siempre va llena de ellos...
Hace referencia a las pequeñas heridas sin importancia, pequeños cortes, rasguños,
Es el efecto que produce hacerse un trenque, estozolarse o incluso hacerse un recalcón, es decir, la sensación de dolor producida por un golpe o una herida.
Esta entrada va dedicada a mi amiga Amelia, que un día cuando me daba una receta, me recordó que en la Puebla no decimos siempre jugo o salsa, sino que solemos decir suco. Viene
del valenciano y en el diccionario de esta lengua se define como: en
ciertos guisados, la parte líquida sustanciosa y condimentada que
acompaña a las viandas cocinadas.
La
acción de mojar pan en una salsa es SUCAR, que
evidentemente también viene del valenciano y su definición es hacer
que cierta cantidad de un “suco” o de un líquido cualquiera
penetre una cosa y se adhiera, especialmente poniéndola y quitándola.
RUSIENTE
En el diccionario aparece como que se pone rojo o candente con el fuego. En la Puebla se usa también con ese sentido, pero sobretodo para hacer referencia al aceite caliente, listo para freír.
La Pascua del Rollo corresponde a Pentecostés, se celebra 50 días después de Pascua. Antes era organizada por los caridadores elegidos por el ayuntamiento, que también se encargaban de recoger dinero para pagar la fiesta.
El viernes, las mujeres de los caridadores iban a cerner la harina al Ayuntamiento y el sábado por la mañana a primera hora, hacían las canastas de masa. Los caridadores se encargaban de llevarlas al horno para que viniesen buenas.
La gente joven acudía a hacer los rollos, y como se pasaban todo el día trabajando, se les daba la comida (que solía ser una tortilla y una sardina en aceite)
Los rollos, una vez cocidos, eran llevados al ayuntamiento y allí, un concejal al que llamaban el Sindico, se encargaba junto con los caridadores de contarlos.
Por la tarde, los rollos que habían salido mal se cortaban y se repartían en la plaza, para catar la caridad.
El domingo por la mañana se iba a misa y por la tarde se subía a bendecir la fuente de San Miguel y se aprovechaba para merendar todos juntos.
El lunes volvía a haber misa, se bendecían los rollos y se hacía una procesión a Santa Bárbara, ya que según cuenta la leyenda, se acercaba una gran tormenta de agua y granizo, y la gente de la Puebla le pidió a la Santa (patrona de las tormentas, rayos, truenos y relámpagos) que no cayera sobre la Puebla para no estropear la cosecha. Como no llovió, se sacaba a la Santa en procesión y se reparte Caridad en señal de agradecimiento.
Acabada la procesión, se cantaban los gozos en la ermita y se repartía la caridad por las calles. Como no existía "la urbanización", se repartían tres canastas: una por la calle Aragón, dos iban por la calle La Virgen y al llegar a las Cuatro Esquinas, una seguía hasta la plaza y la otra iba por la calle la Portera. Los vecinos esperaban en la puerta de sus casas para recibir el rollo.
Por la tarde había fiesta en la plaza.
Era una de las fiestas grandes de la Puebla.
Cuando dejo de haber caridadores, se amasaba entre todas las mujeres en el horno
En la actualidad el Ayuntamiento encarga a algún horno los rollos. La misa, desde que la Asociación de Ermitas Medievales arregló la ermita, se hace allí y no hay procesión. Se acabó la excursión a San Miguel y el baile, pero seguimos manteniendo la tradición
Es la expresión utilizada cuando se hace masa con levadura, que tiene que fermentar. Ese proceso de fermentación, en el que la masa aumenta de volumen se llama venir buena.
En las recetas de ahora se dice "cuando haya doblado de volumen", en a Puebla es cuando la masa "ha venido buena", es decir, que ha fermentado y tiene más volumen.